Yo también fui novia.

Dayra & Abiel | Hotel El Convento

Desde pequeña, me inculcaron con mucho amor que no importaba a lo que deseara dedicarme profesionalmente cuando fuera adulta, mis padres estarían a mi lado, dándome la mejor base académica que estuviera en sus manos ¡y así fue!.

También me repetían mientras crecía que, además de tener una excelente preparación en lo que decidiera, era necesario poder llegar a cada cliente o persona. Y la mejor manera de conectar con ellos es “poniéndonos en sus zapatos”, a través de la empatía. 

Mientras tomaba los cursos y certificaciones correspondientes para convertirme en coordinadora de bodas y eventos, ya siendo abogada,  nos hablaban de conectar, de crear contenido educativo e informativo que los ayudara en su proceso, en este caso, camino hacia su Gran Día. 

Y gracias a Dios, desde el primer momento de este hermoso sueño, de esta travesía a la cual llamamos “Utopía Events LLC”, hemos logrado ese cometido con todo el compromiso y amor del mundo. 

No se me hizo difícil “ponerme en sus zapatos”, porque… ¡Yo también fui novia! Y quiero contarles un poco sobre nuestro proceso, pero también sobre mi “por qué” en esta profesión:

Mi esposo me propuso matrimonio para el año 2012, recién graduada de la Escuela de Derecho y en proceso de revalidar (obtener mi licencia) como Abogada, profesión que llevo en el corazón y amo desde muy pequeña pues crecí al lado del mejor abogado del mundo, mi Papá. 

Recuerdo que cuando era adolescente, salió una película que aun veo con mucha emoción, donde había una “Wedding Planner”. Fui donde mis padres con mucha seguridad y le comenté: “cuando me case, yo quiero que me busquen una coordinadora para la Boda” (imagina sus caras, debía tener como 15 años de edad jaja). Me miraron raro, pero… ¡fluyeron!.

Al comprometernos en el 2012, de inmediato le recordé a mis papás aquella conversación extraña y una vez más con seguridad le comenté, “ya no es que la quiera, es que la necesitamos, no es opcional”. Recién graduada, estudiando 12-14 horas al día, con la mente dividida entre leyes, jurisprudencia, flores y bizcochos, necesitaba a alguien en quien confiar un evento tan importante.

Siempre he sido muy visual y, tenía lista una carpeta con fotos de cómo imaginaba nuestro Gran Día: vestido de novia, bizcochos, flores, colores, ramos, vestidos de damas, entretenimiento, detalles, ¡MUCHOS detalles!. Esperaba que llegara el momento perfecto para darle vida a esa visión. 

Comenzamos la búsqueda en internet de quien fue nuestra Coordinadora de Boda de manera virtual y cuando la vi sentí ese “Click” del que tantos les hablo en redes sociales y a nuestras parejas. Mi corazón dijo “es ella” jajajaj, amé su trabajo, la amé a ella y la contratamos.

El proceso fue arduo porque estábamos manejando varios procesos importantes a la vez (trabajaba mientras me preparaba para la reválida de abogacía y organizábamos el que hoy día es nuestro hogar). Pero nuestra coordinadora fue pieza clave y sus funciones me permitieron enfocarme en estudiar y disfrutara el proceso de planificación con mi ahora esposo.

Fueron once meses de comunicación, de seleccionar lo que se ajustara a nuestro sueño y presupuesto, pero sobre todo de saber que al final todo estaría bien.

Esa es precisamente la sensación que anhelo brindar a cada pareja: paz, alternativas, comunicación, conexión, ¡una experiencia!. Que su corazón tenga la tranquilidad de que cuando llegue esa fecha tan esperada, podrán disfrutarlo y bailar como siempre lo imaginaron. ¡Justo como la disfrutamos nosotros! De principio a fin. 

¡Gracias por leerme!

Con cariño,
Neysa M. Santiago Gómez

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